Noticias
Antonio Cocco Quezada insiste en crear la Subsecretaría de Recursos Climáticos para adaptar al país al cambio de clima
El presidente del capítulo de Desastres del CODIA fue el primero en intervenir en la sesión de debates de este jueves de la “Segunda conferencia sobre cambio climático: evidencias del calentamiento global en la República Dominicana”
Santo Domingo, 23 de agosto de 2007
Antonio Cocco Quezada, presidente del capítulo de Desastres del Colegio Dominicano de Ingenieros y Agrimensores (CODIA), retomó este jueves su propuesta de crear de la Subsecretaria de Recursos Climáticos y el fortalecer los servicios meteorológicos elevando la categoría de la Oficina Nacional a la de Instituto. “Esto le permitiría al Estado prestar la debida atención a los preparativos del país para adaptarse al cambio climático esperado, pero además, el aprovechamiento de los recursos climáticos con los que se cuenta”.
Cocco habló en esos términos en la primera exposición de las sesiones de debate de la “Segunda conferencia sobre cambio climático: evidencias del calentamiento global en la República Dominicana”, que tiene lugar en FUNGLODE.
En la conferencia titulada “Climatología de al República Dominicana: relevancia para un futuro sustentable”, Cocco dijo que para poder llevar a cabo todas las actividades que conllevan un cambio de actitud y labores de mitigación, “tenemos que reordenarnos, rescatar la información climatológica y aplicar controles de calidad, mejorar las estaciones de observación, poner la información a disposición del público, estimular la investigación, integrar las universidades en la investigación del clima, explotar los recursos climatológicos y proyectar el desarrollo en función del clima”.
De acuerdo a su parecer, la subsecretaría propuesta “nos permitirá cumplir con los principales retos inmediatos de la Republica Dominicana: monitoreo del calentamiento global, preparación del país para el impacto del cambio mundial del clima, conservar y manejar adecuadamente los recursos de agua, asegurar una mayor eficiencia en el manejo de los desastres de la naturaleza, producción alimentaría en función del clima, aprovechamiento de los recursos energéticos climatológicos y la reducción de la pobreza”.
Antonio Cocco hizo un repaso histórico, desde el tiempo de los taínos hasta nuestros días, referido a la observación del clima y al establecimiento de comportamientos y predicciones. “Después de todas esas experiencias desde los tainos, Charlevoix, los centros mundiales que motorizan los climas, la frecuencia de los desastres hidrometeorológicos, los resultados del cambio climático y la necesidad de un desarrollo sostenible, necesitábamos un modelo climático que respondiera a todas esas experiencias acumuladas a través de los siglos y que, además, diera respuesta a las variaciones que ocurrieran dentro de un periodo de tiempo determinado y dentro de una misma región o en regiones diferentes en función de los factores que en ese momento definieran el clima”.
El clima de RD
Fruto de sus estudios de clasificaciones de climas, el ingeniero concluyó que ninguna de éstas “relacionaba el comportamiento climático con los elementos dinámicos que modelan nuestro clima, como son, los grandes sistemas de la circulación general de la atmósfera, los anticiclones semi permanentes, los ciclones migratorios, las circulaciones secundarias y las influencias locales, y todos aquellos factores que señalamos a comienzos de esta conferencia”.
Así las cosas, Cocco considera que la Isla Española “queda bajo la influencia del anticiclón del Atlántico Norte, regulador del viento alisio, y del aire marítimo tropical húmedo, que perturbado por las ondas en los estes del verano se responsabiliza de una buena parte de las precipitaciones”. Además, según sus conclusiones, los sistemas meteorológicos de invierno, los llamados frentes y vaguadas que acompañan a dicho aire marítimo tropical, “también son responsables de precipitaciones importantes para esa época del año”.
De esta manera, ha desarrollado una clasificación con tres periodos. Uno de actividad convectiva de tres meses, de mayo a julio; otro de actividad tropical, de agosto a octubre, y un tercero de actividad frontal de noviembre a abril, “con dos cortos períodos de transición, uno en la segunda quincena de abril de la actividad frontal a la convectiva donde pasamos de una atmósfera con características subtropicales a tropicales, y otro en la primera quincena de noviembre de la actividad tropical a la frontal donde pasamos a la inversa de una atmósfera tropical a una subtropical”.
Visto así el clima, se puede entender mejor, dijo Cocco, por qué llueve en invierno en los llanos costeros del Atlántico norte, por qué se producen las lluvias del sur en verano, y el porqué de las sequías estacionales. “Con esta metodología entendemos por qué la diferencia en el comportamiento de las presas de Tavera y Valdesia, que Puerto Plata recibe las mayores precipitaciones en los tres meses de noviembre, diciembre y enero provocados por el paso de los sistemas frontales que nos llegan procedentes de los Estados Unidos. En el sur, la estación del Aeropuerto Internacional de las Américas registra los mayores valores mensuales en agosto, septiembre y octubre, coincidiendo con el período de actividad tropical, mientras que en el interior del país el mes de máxima precipitación es mayo, dentro del período de actividad convectiva. Además, podemos planificar el año agrícola en los diferentes macro sistemas de producción”.
Relevancia para un futuro sustentable
Cocco culminó su intervención refiriéndose al “futuro sustentable”. El experto asume que la naturaleza ha favorecido a la República Dominicana con un clima favorable para su desarrollo, “pero nos deja el problema de saber explotarlo adecuadamente. Para hacer posible el desarrollo sostenible que necesita la nación no podemos permitir la desaparición de los ríos, ni la agresión a las montañas”.
También aseguró que en el país hay agua en abundancia, pero que se liga la pobreza con su escasez. “Hay algo que no estamos entendiendo adecuadamente y pudiera ser el manejo inadecuado de condiciones climáticas extremas donde intervienen las sequías meteorológicas, tan comunes y recurrentes en nuestro país. Esto se puede comprobar por las migraciones rurales que se han producido en las ultimas décadas”.
Por esto, para Antonio Cocco Quezada la solución pasa por incluir el clima como elemento fundamental en el desarrollo de la nación. Así, que mediante una economía del Clima, o Econoclimatología, se puedan manejar los aspectos económicos y de producción. Esto lo tendríamos que hacer considerando los dos “paquetes” que el clima nos proporciona: las fuerzas benéficas generadoras de riquezas y las fuerzas maléficas que causan destrucción y muerte”.
El ingeniero afirmó sobre las primeras que hay que explotar al máximo las condiciones ambientales óptimas, la radiación, la fuerza del viento, las temperaturas y la humedad, entre otras. Sobre las segundas aseguró que “es necesario, para realmente conducirnos por el camino del desarrollo, mejorar sustancialmente la gestión del riesgo, para que los desastres climatológicos no den al traste con esos planes que todos tenemos de dejarles a las futuras generaciones un país capaz de proporcionarles el bienestar que nosotros podemos disfrutar. Los países desarrollados pudieron lograrlo y les ha ido económicamente bien”.
Basado en afirmaciones de expertos internacionales, como la de un economista occidental que afirma que por cada dólar invertido en información climatológica y meteorológica se obtienen 98 dólares de ganancias o la de algunos investigadores chinos que aseguran que por cada yuan invertido en este sector las empresas chinas podrían ganar 40 yuanes, “lo que no deja de ser muy rentable”, Cocco preguntó: “¿a qué esperamos?”.
Para el ingeniero, la explotación del clima de la República Dominicana “está en pañales. No debemos seguir con la construcción de un hospital o de una escuela sin tomar en consideración las condiciones climáticas ambientales. Las carretas, caminos y otras obras de ingeniería en el medio ambiente pueden duplicar o triplicar sus costos cuando las realizamos en periodos lluviosos, y las viviendas deben tener la ventilación adecuada en función de las circulaciones de aire predominante en las ciudades”.
Las últimas palabras de su intervención fueron contundentes. “Señores, no vamos a decir que nuestro clima es el mejor del mundo, pero andamos cerca. Amemos, aprovechemos y protejamos nuestro clima, y dejémoslo con todas las fuerzas benéficas intactas para las futuras generaciones de dominicanos”.
Vea su presentación "CLIMATOLOGIA DE LA REPUBLICA DOMINICANA"
Retornar a NOTICIAS >>
|